lunes, 16 de septiembre de 2013

Oleaje. (2010)

La santa expresión del que aguarda junto al rio, la primera palabra de quien en el silencio más hondo escuchó las voces del mundo en reserva, el gesto en un intento de comienzo, nacer para la prueba, gestando universos en el bendito vientre de la selva, vegetal y boscoso, impredecible, de sonidos cóncavos. Huesos ancestrales esperando por la ciencia del sabio que junta la vida para el renacimiento. Encontrar las ofrendas de antiguas mujeres, en el fondo de una imagen, en la orilla de un río, saberte redimida como es propósito de la verdad al pretendernos entregados y dóciles, sin saberes ni escudos.
Antes nacieron las flores del camino, se marcharon con el viento de la ausencia, pétalos de una piel que cumple con los ciclos naturales del tiempo. Estas allí en la cúpula de una construcción antigua, estoy aquí mirando por las ventanas de la contemporaneidad. Conjugar es faena de inquietos duendes del pensamiento verbo. Los “hekuras” están en los oídos, queriendo escuchar antes que los ángeles renacentistas las murmuraciones de ancianos y perdidas imágenes que saltan de las páginas de los libros, mientras los pájaros se asoman a tus ventanas una mañana de noviembre, en las riberas de las infancias perdidas.
Llevo en mis manos las contradicciones, las cosquillas de las caricias, el mal atrapado, el bien saliendo de los ojos, como luceros de una noche de verano, como cocuyos del amazonia donde se guarda una promesa. Eres pequeña como la niña que sale de la boca de Dios y al ser palabra su forma se multiplica. Una niña, dos niñas, cinco niñas, tantas veces niña... lejos de lo incierto.
En una isla habitaban los callados, en una luna habitaba el pensamiento, en ti la prueba, despojada de bien y mal.

No hay tiempo ni lugar en este nacimiento, se hace el día y la noche cuando del vientre salimos para nombrar. Es misterio llegar a la vida con grito o sin él. Mas sin amor no fuese posible. Tu estas allá donde comienza, yo estoy aquí donde termina. Tantas veces nosotros, y un alma contenida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario