miércoles, 18 de septiembre de 2013

Semilla,
este día es fértil  -llueve-
Todas dentro de mí están desnudas frente al espejo
y  esta escribe con la piel húmeda.
 Aun sigo tomada de tu mano, 
insisto  en ser del viento al mismo tiempo que tuya.
Se puede levantar la piel de la tierra,
la gravidez redonda
la  vida como una alucinación,
las veces de mostrar el pecho desnudo con el alma en el intento.
Semilla,
deja tu raíz en el lugar para nacer,
sigue siendo el beso venidero, la mañana en caricia.
Ausculta  el  ala del ángel
deja salir de tu boca la calma.
Constante latido
 -desgránate en la boca del poema y alista el latido para el verbo- 
Ha sido un día de invierno largo
la palabra "pecado"
es  un  sonido cóncavo que se repite
 en  todos los lugares donde hay piel.
Y   la ventana donde la luz se retrae ante un mito
se cierra  en  el asombro
en  el requiebro de una caricia dejada por el viento.
El alma con su tacto
el cuerpo con su carga.
Santo amor que me sujeta el vientre 
vida   en el beso
que libere mi alma.


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